La arteterapia tradicionalmente se basa en soportes físicos que permiten al paciente dibujar, pintar, modelar o montar. Estas mediaciones ofrecen numerosas posibilidades, pero siguen estando limitadas por el espacio disponible, el material presente y las propiedades físicas del soporte utilizado.
Una creación sobre papel o lienzo queda limitada a una superficie definida. Algunos pacientes también pueden verse frenados por su relación con el resultado, la percepción de sus habilidades artísticas o el miedo a producir algo “exitoso”.
La realidad virtual introduce un espacio creativo diferente, inmersivo y alejado de las limitaciones materiales habituales, que el profesional puede integrar en su enfoque de apoyo.